El uso de gafas de cerca para la presbicia o “vista cansada” ha dejado de ser una incómoda imposición. Podemos ayudarle a recuperar la independencia y la calidad de vida mediante una sencilla intervención quirúrgica, durante la cual pueden además, resolverse otros defectos combinados como la miopía, hipermetropía o astigmatismo.
¿En qué consiste la intervención?
Lo primero es realizar un estudio exhaustivo del paciente. Empezamos con una entrevista en la que se evalúa la situación del paciente, sus necesidades y circunstancias individuales. Posteriormente, se realiza un examen ocular mediante instrumentos diagnósticos de alta tecnología, donde se realiza una recomendación personalizada para la resolución de la presbicia y, de existir, de otros defectos como la miopía, hipermetropía o astigmatismo.
La intervención se realiza sin ingreso, sin necesidad de otra anestesia que un colirio, y dura unos minutos. Resulta completamente indolora.
El periodo de recuperación visual es muy rápido, aunque varía dependiendo de la técnica utilizada. La mayoría de las actividades habituales pueden ser reemprendidas prácticamente de inmediato.
Existen múltiples variantes de intervenciones para corregir los defectos de refracción, y su elección va a depender de las circunstancias individuales, generales y oculares de cada paciente. La discusión concreta acerca de las técnicas debe realizarse durante la entrevista personal con el paciente, de manera que todas sus dudas queden resueltas.
¿La intervención es segura?
Por definición cualquier intervención conlleva un riesgo, si bien la probabilidad de padecer una complicación en este tipo de cirugía son extremadamente bajas. Las intervenciones de cirugía refractiva cuentan con un margen de seguridad altísimo , debido a la utilización de instrumental de alta tecnología, tanto en el proceso de estudio como en la intervención, al estrecho seguimiento al que se somete a los pacientes y a la gran experiencia quirúrgica de nuestros equipos.
¿Todos los pacientes pueden ser intervenidos?
Al existir diferentes técnicas la gran mayoría de los pacientes pueden ser intervenidos, aunque debido a los elevados estándares de seguridad que nos guían, existen pacientes a los que sus circunstancias desaconsejan intervenir.

